Tras cuadruplicarse en 2025 con más de 40 mil operaciones, el crédito hipotecario inicia 2026 con menor volumen, suba de tasas y mayores exigencias. Según un informe del CPI, el sistema se reactiva, pero aún no logra ampliar el acceso a la vivienda.
El crédito hipotecario volvió a escena en el mercado inmobiliario argentino, pero todavía lejos de convertirse en una herramienta de acceso masivo a la vivienda. Esa es una de las principales conclusiones de un informe elaborado por el Colegio Profesional de Inmobiliarios de Córdoba (CPI), en base a un relevamiento realizado por una consultora privada.
Tras varios años de virtual parálisis, el sistema comenzó a reactivarse en 2024 y tuvo su punto más alto reciente en 2025, cuando se otorgaron más de 40.500 créditos hipotecarios en todo el país, cuadruplicando los niveles del año anterior .
Sin embargo, el dato relevante no es solo el crecimiento, sino su contexto: se trata de una recuperación desde niveles históricamente bajos, que aún no logra ampliar de manera significativa el universo de quienes pueden acceder a una vivienda.
Un 2026 más exigente: menos volumen y más filtros
El inicio de 2026 marca un cambio de tendencia. Durante el primer trimestre, el volumen de créditos mostró una caída cercana al 20% interanual en los principales distritos del país, al tiempo que aumentaron las tasas y se endurecieron las condiciones de acceso .
Este nuevo escenario no implica una marcha atrás, pero sí un cambio de lógica: el crédito sigue activo, aunque orientado a un perfil más reducido de la demanda.
En paralelo, las tasas muestran una tendencia al alza —pasando de 5,58% a 6,37% en pocos meses—, lo que impacta directamente en la cuota y eleva el nivel de ingresos necesario para calificar.

El problema de fondo: el crédito no es para todos
Uno de los puntos centrales del informe es que el crédito hipotecario no genera nueva demanda, sino que canaliza la ya existente bajo condiciones específicas.
En términos concretos, acceder hoy a un crédito implica cumplir con una combinación exigente de variables: ingresos formales elevados, capacidad de ahorro previo y una relación cuota-ingreso que limita el universo de beneficiarios.
Un ejemplo lo grafica con claridad: para adquirir una propiedad de USD 100.000 con financiamiento, se requieren ingresos familiares superiores a los $3 millones y un anticipo cercano a los USD 25.000 .
En este contexto, buena parte de la clase media queda fuera del sistema, lo que explica por qué la recuperación del crédito no se traduce automáticamente en un boom del mercado.

Alta concentración: el peso del sistema público
Otro dato relevante es la fuerte concentración del crédito en pocos actores y territorios.
Más del 60% de las operaciones se concentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), mientras que el sistema depende en gran medida de la banca pública. De hecho, en el inicio de 2026, el Banco Nación explicó 9 de cada 10 créditos otorgados .
Este esquema permite sostener la actividad, pero limita la profundidad del mercado y su desarrollo en otras regiones.
Córdoba: líder del interior, pero con desafíos
Dentro de este mapa, Córdoba se posiciona como el principal mercado hipotecario del interior del país. En 2025 registró 3.780 operaciones, lo que representa el 9,6% del total nacional .
No obstante, el informe advierte que la provincia enfrenta un desafío concreto: sostener su participación en un contexto de creciente concentración del crédito en Buenos Aires y mayor exigencia en las condiciones de acceso.
Entre los principales condicionantes aparecen la falta de propiedades aptas para crédito, la escasa sistematización de datos y la necesidad de una mayor articulación con el sistema financiero.

El factor clave: el rol del profesional inmobiliario
Frente a un escenario más complejo, el CPI pone el foco en el rol estratégico del corredor inmobiliario, que deja de ser un intermediario pasivo para convertirse en un actor central en la viabilidad de las operaciones.
“El crédito hipotecario muestra señales de recuperación, pero con condiciones que siguen siendo restrictivas para gran parte de la demanda. En este contexto, el acompañamiento profesional es
clave para evaluar cada operación, ordenar expectativas y garantizar procesos seguros”, señaló el presidente del CPI, Lucas Pendola.
Desde la entidad remarcan que el asesoramiento profesional permite no solo identificar oportunidades reales, sino también evitar frustraciones en un mercado donde las condiciones de acceso son cada vez más específicas.
Un escenario de oportunidades… con condiciones
A pesar de las restricciones actuales, el informe plantea un escenario de crecimiento potencial. Argentina mantiene un nivel de crédito hipotecario equivalente a apenas el 1% del PBI, muy por debajo de otros países de la región , lo que evidencia un amplio margen de desarrollo.
La evolución del mercado dependerá, principalmente, de la estabilidad macroeconómica, la evolución de las tasas y la capacidad del sistema financiero de ampliar la oferta de crédito.
En ese marco, Córdoba tiene la oportunidad de consolidarse como el principal polo hipotecario del interior, siempre que logre mejorar las condiciones de acceso, la oferta de propiedades aptas y la articulación entre actores del sector.

Una conclusión clara
El crédito hipotecario volvió, pero no para todos.
El mercado se reactiva, pero con reglas más estrictas.
Hay más operaciones, pero no necesariamente más acceso.
Y en ese nuevo escenario, el diferencial ya no pasa solo por tener crédito disponible, sino por cómo se estructura, se interpreta y se gestiona cada operación.
Ahí es donde el profesional inmobiliario deja de ser una opción y pasa a ser una necesidad.